Autor Tema: [MTG Novela] LGH: Parte 1: Estudio de las Fuerzas, Capítulo 4: Visiones-Mishra  (Leído 242 veces)

Desconectado MaxClowReed

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 Esto es lo que vio Mishra:

 Urza se lanzó hacia adelante, y Mishra lo miró, pero cuando vio el rostro de su hermano, severo y enojado, el resplandor blanco ya había consumido a los dos. Todo lo que pudo ver Mishra fue el ceño fruncido de Urza. Y luego se halló en otro lugar.

 Estaba en el interior, dentro de un gran pasillo. Pero esta sala se diferencia de otras salas ya que eran más suave y horadada en la montaña, las paredes parecían estar hechas de piel de lagarto, negra y flexible. Tocó una de las paredes, y se estremeció. Mishra podía ver el rizado pasaje entero, casi como si estuviera durmiendo a su alrededor. El aire era denso y húmedo. El pasillo se extendía delante de él infinitamente. Se dio la vuelta. El pasillo se extendía delante de él infinitamente. Se dio la vuelta otra vez.

 Nuevamente el pasillo se extendía delante de él infinitamente. Se volvió una vez más y se dirigió por el pasillo sin fin. Su pie crujió sobre algo, asi que dio un paso atrás. Bajo sus pies había un pequeño juguete de oro. Teníala forma de una figura humana, e irracionalmente Mishra se preguntó si Urza estaba en algún lugar cerca de allí. Y Tocasia, recordó, Tocasia había estado con ellos hacía solo un momento. Miró a la figura, pero no era nadie conocido. Había roto sin querer el brazo de la figura y su rostro se había paralizado en un grito.

 El suelo estaba cubierto con pequeñas figuras gritando. Algunos eran humanos, pero también había elfos y orcos, enanos y minotauros entre ellos. Trató de moverse a través de ellos sin pisarlos, pero había demasiados. Entonces se dio cuenta de que incluso aquellas figuras que no pisaba también llevaban rostros gritando. Se aseguró que él no era el que les estaba haciendo daño adicional y que las figuras probablemente no estaban vivas, siguió adelante, dispersando los juguetes a su paso.

 Ahora había nichos a cada lado de la pared, cada uno poseía un espejo oscuro contra la parte posterior. Mishra se detuvo en el primero y vio una forma humana. No, era una forma humanoide, desnuda. Parecía que giraba mientras le miraba, convirtiéndose primero en una raza, luego en otra, luego en una tercera. Era una estatua, tallada de una piedra oscura, pero líquida. Llegó el final de la serie de transformaciones y comenzó de nuevo la secuencia.

 Mishra pasó al segundo espejo y vio otra figura. Esta llevaba armadura, o lo que parecía ser una armadura. Ya que cambiaba de una forma a otra, Mishra se dio cuenta de que la armadura era parte de la estatua y, tal vez incluso una parte de la criatura que la estatua representaba.
 Mishra sintió una oleada de emoción. De repente, él sabía lo que las máquinas de la caverna significaban. Podían transformar la piel y la piedra en otras cosas. Ellos podían mejorarse a sí mismos. Podían construir cosas. Corrió hacia el siguiente espejo, haciendo caso omiso de los juguetes de oro a sus pies.

 Era otra estatua cambiaformas, pero tenía más armas que las que él había visto con anterioridad. Tenía cuernos también, se extendían hacia atrás en la parte superior de su cabeza como los de un antílope, no hacia afuera como los de un minotauro. Cambió de forma lentamente, y Mishra vio que la piel de la imagen se había transformado como de cuero, parecida a la de las paredes interiores. Huesos oscuros sobresalían de su carne hacia el aire libre, como oscuras agujas de poder.



 Mishra se pasó al espejo de al lado. Aquí no había más que una única figura que no cambiaba. Su piel era de escamas de lagarto negras solo atravesada por los huesos afilados que sobresalían de su carne. Su cara era estrecha y parecida a la de un lobo, y su boca abierta llena de dientes afilados. Sus ojos estaban cerrados, y encima de su cabeza un gran par de cuernos de antílope llegaban a una posición extremadamente hacia atrás. Alrededor de los cuernos había un nido de alambres parecidos a gusanos enterrados en el cráneo de la criatura, fluían hacia atrás como trenzas de color sangre.

 Mishra se quedó mirando a la criatura en el espejo oscuro durante mucho tiempo, esperando a que cambira a otra forma. Pero seguía siendo una cosa inerte de piedra negra. Entonces la estatua abrió sus ojos, y Mishra dio un paso atrás. Era ojos suaves y húmedos, con fugas de sangre en los bordes. Los ojos parpadearon y el ceño de la criatura se frunció por encima de ellos.

 De repente Mishra era consciente de que no estaba viendo una imagen, sino un ser vivo. Y, peor aún, que lo estaba viendo a él. El ser levantó la mano y tocó su pecho. Mishra hizo lo mismo, tocando su propio pecho. Sus dedos rozaron algo suave, y él miró hacia abajo. Montado en el centro de su pecho había una joya grande, irradiando un espectro de colores. Olvidando la criatura por un momento, él levantó la mano y extrajo la piedra preciosa de su pecho. Se sentía tibia al tacto, casi reconfortante. La enorme joya había sido tallada en facetas brillantes alrededor de la mitad de su superficie, pero a lo largo de un lado una gran parte se había roto, dejando un forma irregular atrás.

 La criatura se acercó y tocó su lado del espejo. A pesar de sí mismo, Mishra sintió que su propia mano se alzaba en respuesta, como si fuera la imagen y la criatura ahora el original. Apretó la mano hacia adelante, casi tocando el vidrio. El demonio de metal, hueso, y cuero sonrió. Alguien le llamó por su nombre. Él estaba seguro de ello. Alguien detrás suyo dijo su nombre. Se alejó del espejo, de la criatura oscura detrás de él, de repente envuelto en una ola de luz blanca brillante, y... ... despertó en el suelo de la cámara. Su mano aferraba la otra mitad de la piedra de poder. En la distancia Mishra escuchó el sonido de pasos metálicos contra la piedra.
Semper Servus
MaxClowReed


De aqui viene lo que es Tsundere
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