ARGUMENTACIÓN JURÍDICA: TÉNICAS DE ARGUMENTACIÓN DEL ABOGADO Y DEL JUEZ

La presente obra ha considerar resulta ser muy relevante para abogados cuya fuente principal de ingresos es la tramitación de juicios orales o en su caso bajo el papel de la autoridad para aquellos licenciados en derecho que tienen que emitir sentencias dentro de este mismo ámbito que actualmente se está concentrando en las materias civil, penal, familiar y mercantil principalmente en diversos estados de la República Mexicana y a nivel federal respectivamente.
Sin embargo, esto también sirve para que una persona efectúe una argumentación efectiva cuando está defendiendo la postura de su tesis o tesina frente a un sínodo para obtener el grado ya sea de licenciado en derecho o de especialista en alguna materia específica del derecho respectivamente.
En ese orden de ideas, dicha acción se realizará en el futuro cercano para la materia de Administración Jurídica del Personal en el caso particular al defender diversas propuestas de reforma a la Ley Federal del Trabajo para la introducción de nuevos esquemas de contratación individual y capacitación en el trabajo, buscando con ello resolver la problemática de la población denominada “nini”.
Aunque el primer capítulo resultaba un tanto árido, dado que busco convencer a la maestra de que la propuesta es viable estableciendo una postura al comunicar mis ideas, justificarlas y persuadirla para que mi tesis sea admitida por ella incluso logrando que se adhieran a la misma los compañeros, me pareció valioso tratar de seguir los pasos que menciona, es decir: DECIDIR, EXPLICAR, JUSTIFICAR, MOTIVAR y FUNDAMENTAR.
Si bien, no aspiro a demostrar la viabilidad absoluta de mi propuesta, al menos intentaré convencer y después persuadir, privilegiando a la razón por encima de la emoción y esperemos en la medida de lo posible no caer en polémica.
Este libro, hace que uno repase su curso de lógica de la preparatoria y hasta retome su libro de “Lógica para Inexpertos” de su maestro de aquella época para confirmar lo que uno sabe sobre silogismos y encontrarme a la vez con conceptos que nunca había manejado o que habiéndolos aplicado ignoraba que formaran parte de la argumentación jurídica como la abducción, la causalidad y los silogismos irregulares.
Incluso me permitirá defender mi tesis ante cualquier refutación partiendo de sus vicios o incluso planteando una nueva refutación a los argumentos con los cuales se pretende refutar mis argumentos.
Establece las bases del debate argumentativo, sus reglas y sus vicios enmarcados en los paralogismos, sofismas o falacias a las que se recurre durante el mismo ya sean accidentales, por ignorancia o sin vínculo con la causa.
En el caso de las falacias se rebate lo que decimos de nuestra tesis y no está en si o se expone con duda la tesis contraria a la nuestra para hacernos aceptarla.
Se establecen diferencias de la retórica y la argumentación para darle su carácter verbal al descomponerlo en sus partes: exordio, narración, demostración, refutación y epílogo.
Se hacen distinciones trascendentes entre lo que argumenta el abogado y el juez en base a su interés por velar por el cliente o el orden público. Esto se refleja en los alegatos aplicando la retórica y contrastándola con el modelo de acción comunicativa ya que el último parece buscar objetivamente la solución del conflicto buscando el equilibrio por encima de privilegiar un interés particular al estable.
Particularmente el Modelo de Grootendorst me agrada por como pone de relieve la importancia de establecer la problemática, su relevancia, la postura al respecto, refutar las otras, poner argumentos a favor de nosotros, prever contraataques posibles a nuestros propios puntos, resumir y concluir para animar al juez en nuestro sentido.
Habla sobre lo que implica una negociación buscando narrar y colaborar por encima de competir para mi gusto, que es el modelo de Harvard ponderando intereses por encima del poder, los derechos o la transformación, aunque esta última puede devolver el valor original a las cosas en una negociación.
El posicionamiento es importante para ver qué es lo más conveniente y ver cuánto se puede ceder para obtener un beneficio mayor, saber cuánto se puede presionar a través de una amenaza real.
Un buen negociador es flexible, creativo, optimista y buen comunicador, no hace las cosas personales, tiene claros los objetivos, atiende a las señales del contrario para llegar a un acuerdo, verifica todo hasta de la parte que representa, nunca crea falsas expectativas con el cliente y sabe que la negociación solo es posible si ambas partes están dispuestas a hacerlo.
Debe explotar sus habilidades para no dejarse presionar por falta de tiempo o por la exigencia de aceptación de una propuesta establecida. Es recomendable que la parte contraria ponga la propuesta para saber hasta qué punto es viable ceder.
El juez establece su decisión mediante un proceso donde se aproxima a los hechos que le presentan, selecciona el material jurídico aplicable, interpreta, valora los hechos y el derecho en su correlación y contrasta dicha decisión contra el ordenamiento jurídico vigente para luego comunicarla a las partes.
Una sentencia involucra en su unidad diversas decisiones de validez, aplicabilidad del derecho, su interpretación, evidencia con respecto a los hechos corroborados, el acomodar al derecho como premisa mayor con respecto a los hechos en los que aplica, las consecuencias de la sentencia y los resolutivos resumiendo considerandos que tienen la fundamentación y motivación.
Al justificar mediante la argumentación una decisión es posible validarla, establecer un control, legitimarla, concreta, algo didáctico, científico, con el fin de pacificar, estabilizar, moralizar brindando eficacia al proceso y a la postura institucional política de la autoridad.
Las razones por las que se da una decisión judicial es para explicar, brindar significado a las cosas, aterrizando la cuestión, aportando axiología, finalidad y vinculación.
El juez en esto se enfrenta a casos fáciles (contemplados plenamente en la ley) y difíciles (donde la ley es vaga) y dramáticos (no hay solución jurídica que satisfaga algún elemento de los valores fundamentales del asunto).
Los hechos sirven para motivar con razonamientos lógico-jurídicos y el derecho para fundamentar con base en las normas aplicables las acciones de la autoridad y las decisiones del juez.
La justificación aquí es un procedimiento argumentativo ofreciendo razones hacia una conclusión al buscar el derecho justo con base en los principios generales del derecho como tendencia ius naturalista.
La explicación busca simplificar una circunstancia para hacerla entendible.
La motivación tiene por finalidad la racionalización de la actividad de las autoridades brindando razones de peso a sus resoluciones.
Su función es generar mayor confianza en las instituciones por parte de los gobernados.
Para ello se establece una motivación suficiente (haya manifestación de la regla que se apoye), completa (no contradicción de la regla con enunciados válidos) y correcta (validación de la regla desde el respeto al precedente), aceptable (que se pongan todas las premisas contempladas).
Al vincular la motivación directamente a los hechos se tiene una función endoprocesal y exoprocesal para demostrar la labor del juzgador a los gobernados y el control interno de las decisiones en su aspecto cualitativo.
El razonamiento sea deductivo, inductivo, abductivo, analógico, informal, demostrativo o finalista sirve para establecer una motivación sin defectos.
Al respecto es necesario contemplar la ponderación de forma proporcional, necesaria y adecuada para ver si la valoración vertida es idónea como consecuencia del proceso.
Se establece el método adecuado para comunicar una sentencia desde el lenguaje tomando en cuenta a los sujetos que va dirigida e incluso se establece el contenido apropiado que debe llevar toda sentencia.
En la sección de interpretación jurídica se hace un repaso de las escuelas más relevantes en materia, sus métodos y su aplicación. Aquí se plantea la posibilidad de la discrecionalidad en los jueces como la que aplica la autoridad administrativa al aplicar sus facultades sean regladas o no buscando evitar la arbitrariedad.
Hay que evitar la ambigüedad o falta de sentido del texto y la vaguedad o ausencia de objetivo del texto.
Las antinomias al dar consecuencias distintas a un fenómeno o las lagunas al no brindar por inexistencia del mecanismo correspondiente una consecuencia jurídica a un supuesto son prácticas o situaciones que deben evitarse en materia.